egin:10 urte
Hurrengo bilera ekainaren 14an egingo dugu, Biterin, 11etan. Fetxak gain-gainean ditugu, beraz, bilera guztiak garrantzitsuak izan badira ere, hori are garrantzitsuagoa izango da.
Zenbat eta jende gehiagok parte hartu, hainbat hobe. Ez ahaztu hitzordua!
Una cronología básica
Primavera y verano de 1977: Aunque la iniciativa se gesta en 1976, a lo largo de Euskal Herria se forman comités de apoyo al proyecto de edición de un periódico popular, alternativa a la prensa existente, toda ella implicada con el régimen franquista.
29 de septiembre de 1977: Sale a la calle el primer ejemplar de “Egin” (Hacer, To make), editado en las instalaciones del Poligono Eziago de Hernani (Gipuzkoa). Su primer director es el periodista Mariano Ferrer. Posteriormente asumirían ese cargo Juan Ramón Martínez (fallecido), Mirentxu Purroy, Pablo Muñoz, Xabier Oleaga y Xabier Salutregi.
31 de marzo de 1992: Nombrado director del diario Xabier Salutregi Mentxaka y subdirectora Teresa Toda Iglesia. Este nuevo equipo liderará una importante renovación del periodico, que adquiere una nueva rotativa y empieza a editarse en color en el otoño de ese año.
Otoño de 1993: La Ertzaintza (policía autónoma vasca) entra en las instalaciones de Hernani en una investigación sobre las posibles conexiones del equipo de investigación del diario, dirigido por Pepe Rei, con la organización armada ETA.
17 de febrero de 1997: Se inicia en el Audiencia Nacional el procedemiento, inicialmente por la investigación de un presunto delito de “integración en organización terrorista
28 de mayo de 1998: Intervención, bloqueo y embargo de las cuentas y depósitos de las empresas Itxas Izarra, Untxorri Bidaiak, Banaka SA, Gadusmar; MC Uralde, Aulkia SL y AEK, primer precedente del proceso contra Orain-Egin.
15 de julio de 1998: La policía española ocupa y procede el precinto de las instalaciones de Egin y Egin Irratia en Hernani, Bilbao, Gasteiz e Iruñea, gracias al auto judicial de la Audiencia Nacional. En ese momento, la empresa Orain SA, editora del diario, era solvente. Nueve mese después en septiembre de 1999, el balance consolidado del grupo presentaba un saldo negativo de 500 millones de pesetas, o que eviavlía a la quiebra, auspiciada por las medidas tomadas por la Audiencia Nacional.
21 de julio de 1998: resolución por la que se ratifica la del 14 del mismo mes, declarando la suspensión de actividades de Orain (editora), Ardatza (locales) y Hernani Imprimategia (impresora) del diario Egin, y de sus locales y establecimientos, así como los de la emisora Egin Irratia.Se dispone la administración judicial de todo ello.
20 de noviembre de 1998: Auto de procesamiento de todos los implicados en el Caso Orain, así como en el de las empresas supuestamente relacionadas con las finanzas de ETA.
9 de marzo de 1999: Operación policial contra miebros de la oficina de relaciones exteriores de la izquierda abertzale, conocido como caso Xaki.
1 de octubre de 1999: El juez de la Audiencia Nacional Baltasar Garzón levanta el cierre cautelar de las instalaciones, haciendo fecetiva al autorización decretada el 6 de agosto. Lamedida no tendrá ninguna repercusión práctica y “Egin” continuará clausurado.
Septiembre de 2000: Redada policial contra integrantes del movimiento político Ekin
5 de octubre de 2000: Operación policial contra miembros de la Fundación Joxemi Zumalabe
21 de junio de 2001: Auto firme de procesamiento contra todos los implicados en el llamado Caso Orain. Se trata de José Luis Elkoro, Patxo Murga, Isidro Murga, Pablo Gorostiaga, Jesús Mari Zalakain, Carlos Trenor, Xabier Salutregi, Teresa Toda, Manuel Intxauspe, Xabier Alegría, Maite Mendiburu, Iñaki Zapiain, Xabi Otero, José Ramón Aranguren, Manu Aranburu (fallecido posteriormente en accidente de tráfico) y Ramón Uranga (no juzgado por motivos de salud)
Julio de 2003: Cinco años después del cierre diversos responsables del periodico pueden acceder a las instalaciones precintadas. Pasillos inundados, techos derrumbados, maquinaria inservible y evidencias de saqueos por los propios guardianes es el resultado de la inspección. El Administrador Judicial no ha realizado ningún trabajo de mantenimiento de las instalaciones.
20 de junio de 2005: Archivo provisional de la causa contra Ramón Uranga, ex consejero delegado de Orain y Pepe Rei, ex jefe del equipo de investigación del diario, ambos por motivos de salud.
21 de noviembre de 2005: Inicio del juicio oral de todo el macropreceso 19/98, incluido el caso Orain, en las instalaciones habilitadas por la Audiencia Nacional española en la Casa de Campo de Madrid. Son procesadas 52 personas.
14 de marzo de 2007: Después de 204 sesiones, fnaliza el juicio oral.
30 de noviembre de 2007: Basta operación policial para la detención de la gran mayoría de procesados, aun sin haberse hecho pública la sentencia del sumario 18/98.
19 de diciembre de 2007: Se hace pública la sentencia, recurrible ante el Tribunal Supremo, contra los procesados en el sumario 18/98. En lo que respecta al caso Orain-Egin, las penas son las siguientes:
José Luis Elkoro Unamuno, fundador del diario: 22 años de prisión por integración en organizaciòn terrorista; 4 años por fraude a la Seguridad Social y multa de 3.266.696 euros, arresto de 15 fines de semana y multa de diez meses a razón de 30 euros al día y otros 4 años de prisiòn y multa de 24 meses a razón de 30 euros al día por insolvencia punible. En libertad por motivos de salud.
Patxo Murga Luzuriaga, consejero: Diez años de prisiòn y multa de 24 meses a razón de 30 euros al día por colaboración con organización terrorista. Encarcelado. Actualmente en la prisión de Burgos.
Isidro Murga Luzuriaga, secretario del consejo: Diez años de prisiòn y multa de 24 meses a razón de 30 euros al día por colaboración con organización terrorista. Encarcelado. Prisión de Burgos.
Pablo Gorostiaga González, consejero: Nueve años de prisión y multa de 21 meses a razón de 30 euros al día por colaboración con organización terrorista. Encarcelado. Actualmente en la prisión de Dueñas (Valladolid)
Jesús Mari Zalakain Garaikoetxea, consejero: Nueve años de prisión y multa de 21 meses a razón de 30 euros al día por colaboración con organización terrorista. Encarcelado. Prisión de Dueñas (Valladolid)
Carlos Trenor Dicenta, miembro del Consejo:13 años de prisión por integración en organización terrorista, otros 4 años y multa de 24 meses a razón de 30 euros al día por insolvencia punible y 15 semanas de arresto y multa de 10 meses a razón de 30 euros al día por falsedad contable. Encarcelado. Actualmente en Puerto I (Cádiz)
Xabier Salutregi Mentxaka, director :12 años de prisión por integración en organización terrorista. Encarcelado. Actualmente en la prisión de Valencia II.
Teresa Toda Iglesia, subdirectora: 10 años de prisión y multa de 24 meses a razón de 30 euros al día por colaboración con organización terrorista. Encarcelada. Actualmente en Topas (Salamanca)
Manuel Intxauspe Bergara,: Nueve años de prisiòn y multa de 21 meses a razón de 30 euros al día por colaboración con organización terrorista. Encarcelado. Prisión de Valencia II.
Xabier Alegría Loinaz, consejero: 14 años de prisión por integración en organización terrorista, otros 4 años de prisión por insolvencia punible y 15 semanas de arresto y multa de 10 meses a razón de 30 euros al día. Encarcelado. Prisión de Puerto III (Cádiz).
Maite Mendiburu Zabarte, administrativa: Absuelta.
Iñaki Zapiain Zabala, administrador de Orain: 4 años de prisión y multa de 24 meses a razón de 30 euros al día por insolvencia punible. En libertad bajo fianza en espera de la resolución del recurso.
Xabi Otero Chasco, administrador de Erigane: 4 años de prisión y multa de 24 meses a razón de 30 euros al día por insolvencia punible. En libertad bajo fianza en espera de la resolución del recurso.
NOTA FINAL:
Manu Aranburu Olaetxea: consejero delegado. Fallecido antes del inicio del juicio oral en accidente de tráfico.
Ramón Uranga Zurutuza: Excluido de la causa por motivos de salud.
Pepe Rei Rodríguez: Excluido de la causa por motivos de salud.
Fantasmas en Eziago (el desenlace)
Termina aquí el retrato escrito por Rafael Castellano sobre el cierre de un diario que se llamó EGIN, y que, por cierto, no murió de inanición, o sea, por falta de letores, sino por la intervención directa del TOP o algún tribunal que heredó sus funciones. Se admiten otros relatos y aportaciones.
Banderillas negras
Aquel cerrojazo a “EGIN” resultó tan pirotécnico que suscitó reacciones en contra en cadena, incluidas las de quienes ni leían, ni se anunciaban (o disuadían a otros de hacerlo) ni se identificaban en las páginas de un periódico, visto lo que hay hoy para elegir, ameno. Enmudecer la expresión libre constituía una cacicada de mucho preocupar. Qué dirían en Europa. Y en USA, con su Primera Enmienda; y en Latinoamérica, que soñaba con la bendita democracia que la ciudadanía española se había dado a sí misma. Suscribieron el escrito de denuncia por “intromisión en el derecho básico de libertad de expresión”, entre otros muchos próceres, el consejero de Justicia del Gobierno autónomo, Sabin Intxaurraga. También, el polémico José Angel Cuerda, alcalde de Vitoria/Gasteiz. Obstruían los debates de PNV, IU y HB en contra de la orden del perilustre magistrado, los justicieros de UA, PP y PSOE. Pero la sacudida cundía, suscitaba rebotes, ‘retenciones’ policiales e innúmeros zurriburris improvisados a lo largo y ancho del mapa. En horas inmediatas al cierre de ambos medios, 1998, cundió un reflejo de indignación y apoyo. Aparte de que ni la justicia es la ley, ni viceversa, y lo rubrican los más carcas de los jurisconsultos, el “18/98” procesó o enchironó a cargos de gerencia y dirección informativa.
Más espontánea que emplazada, salvo lugar y hora, una ciudadanía unánime desfiló en nutridas filas, multitudinaria. Exigían la reapertura de “EGIN” y de “EGIN Irratia” y la retractación del contumaz don Baltasar. La utopía en marcha, vamos.
Convocó posteriormente el colectivo de desahuciados laborales una rueda de prensa, mientras llovían cartas y telefonazos de impotente solidaridad desde toda la escaleta sociológica conmovida por aquel desaguisado. A todo esto, la cabecera “Euskadi Información” evitó en clave ‘underground’, 8 páginas, y legal, el vacío informativo del anatemizado “EGIN”. Se agotaba en pocas horas. Quedaba el Estado de derecho, que tantas bocas atraganta, hecho unos zorros. Era un plebiscito sin urnas. Cierto prestigioso artista lo definió: “Es que me arrebatan la opción de no comprar un periódico que no me gusta”.
Los ‘populares’ se defendían diciendo que la culpa del desvalimiento obrero la tenían sus gerentes y administradores, y Salutregi, aún en libertad, luego se alojaría una temporada en el maco, enunció ante los colegas de otras instancias mediáticas que cubrían el acto que “…en cualquier caso, nada justifica el cierre, y así lo dicta la práctica habitual de las leyes españolas”. Ejemplificó, entonces: “Hemos visto a Jesús de Polanco encausado en procesos judiciales, y no se han cerrado ‘El Pais’ ni la cadena ‘SER’, ni Canal Plus. Encarcelaron a Mario Conde y no cerraron Banesto ni Antena-3…”. Oídos sordos.
Multitudinaria manifestación de apoyo en Bilbo
Siete años después
Hoy, otoño del 2005, el mismo Javier Salutregi, en libertad provisional, informó a Rebelión que 56 personas pueden resultar condenadas a penas que oscilan entre los 10 que se solicitan para Teresa Toda, subdirectora, allí presente en Eziago, y los 59 para Xavier Alegria. A Manu Aramburu, gerente, por desdicha, la muerte le salva, tétrica escapada, de un carretón de acusaciones. Salutregi, a quien le piden, “por pedir que no quede”, alcanza a ironizar, “doce años”, aludió al gerente fallecido en carretera durante su alocución. “Manu, con su inteligencia, podría hoy decirles a los jueces tres o cuatro cosas”. Tras los tableteos de la ‘txalaparta’ y los bertsolaris, Salutregi, antes de enfrentarse al micro, tiene que decir que se aproximen los presentes a la verja, y exhortar : “Que estamos en casa”. Un magnetismo agridulce, un yuyu, mantiene a la concurrencia en distante semicírculo. Aludió luego, sin nombrarlo, al ínclito presidente del Gobierno anterior, José María Aznar, que se jactó a destiempo, lenguaraz, de su osadía y capacidad para finiquitar el incómodo periódico de Hernani con la frase: “¡Qué se creían, que no nos atreveríamos a cerrar EGIN!”. Torpe bravata. Rememoró asimismo ingeniosos ludibrios orgánicos para ahogar financieramente a “EGIN” mediante boicot de publicidad institucional, y el caso omiso a la sentencia que obligó a insertarla. Recordó a Pepe Rei, grave a consecuencia de un accidente de circulación. Citó a varios difuntos de la peña, algunos, como Muguruza o Galdeano, cuya muerte violenta está aún por esclarecer.
“59 en el banquillo”
Antes de formar en la caravana de coches de “Kaiera” rumbo al Ayuntamiento de Hernani, Salutregi accedió a sincerarse. Son siete años y medio de aguante, tensos. “Estamos ya los 59 en el banquillo, prácticamente, esperando la fecha exacta para comparecer ante la Audiencia Nacional. Siempre, entre la incertidumbre y la esperanza. “¿Qué cómo se soporta la espera? Pues mal, francamente. Desde lo que supuso la debacle del primer día, al cerrarnos el periódico, hubo que levantar cabeza, que cuesta lo suyo; y a veces crees que ya la has levantado y decaes de nuevo”. Siete años “acudiendo al Juzgado; y no te dejan habituarte al hecho de andar en la calle, ni olvidar que estuviste en la cárcel. Bueno, eso nunca se olvida. Pero vas adaptándote a una existencia normal, y a tus rutinas, y pensar que puedes volver a lo mismo no es plato de gusto. Con los abogados hemos debido mantener una relación continuada y fuerte, más intensa ahora por la proximidad del juicio”.
Alivia un tanto “el momento político que se está viviendo, y las expectativas que se abren, donde el juicio a ‘EGIN’ no cuadra; pero bueno: está ahí”. Horas después, ya se aludió a ello, Josu Jon Imaz le hacía eco en lo que a los suyos atañe. Admite Salutregi que la prensa de hoy, en general, aburre. “No es sólo el pensamiento único, son palabras idénticas. El estilo de ‘EGIN’ era jovial, y ha contado con firmas importantes en clave de humor; hemos caricaturizado a mucha vaca sagrada”. Arrancan los motores y el silente Polígono Eziago recobra su ámbito de día inhábil. Un escenario para Stephen King y un desafío para Zapatero, la reclamación tautológica de “Kaiera”, que avanza de villa en villa en su cosecha de caligrafías irredentas: derechos civiles y políticos para todos. Todos.
Fantasmas en Eziago (el nudo)
Continuámos con el relato de los hechos realizado por un testigo de excepción, el nunca suficientemente alabado Rafael Castellano de la Puente, periodista, escritor, poeta y blogero de excepción
A Mirentxu Purroy, qué tiempos, la detuvieron por publicar un comunicado de Euskadiko Ezkerra. Mientras la arrastraban hasta una lechera celular llamaba a voces… a Gallego, el veterano fotógrafo, para que inmortalizara la escena. Una inocua caricatura en “Punto y Hora”, que se publicaba en Eziago en su segunda etapa, recluyó a su director, Javier Erauskin, en el talego para un año. Entre las atribuciones de los diversos directores de “EGIN”, Mariano Ferrer, Juan Ramón Martínez, Mirentxu Purroy, José Félix Azurmendi, Pablo Muñoz, Xavier Oleaga, Jabier Salutregi, figuraban los viajes continuos a citas judiciales para regresar sin condena. Era una labor de desgaste, puyazos y banderillas negras, hasta que, como metaforizó en su discurso reciente para “Kaiera” su último director, también en clave taurófila , ahora, en noviembre del 2005 “rematan la faena”.
Luego estaba el boicot institucional, a veces de efectos espiroides e indeseados por el Sistema. En 1992 se presentó el primer número de la nueva etapa, en color, de mancheta vertical para que los kiosqueros pusilánimes no lo pudiesen solapar bajo otros mazos de prensa de provincias. Más novedades de aquella etapa: un suplemento diario y un dominical de alcance. Apuesta empresarial competitiva y arriscada. Diversas Administraciones, tras lerdo ‘brainstorming’, vieron la luz. Suspendieron la compra del ejemplar de “EGIN” que, fotocopiado, se repartía luego por las distintas secciones oficiales. Con lo cual cada negociado se vio en la obligación de adquirir por su cuenta el suyo en el kiosco, y las ventas aumentaron.
En Eziago flotan, sí, fantasmas con cogulla y Expedientes X. “En metros cúbicos, el sumario llena una habitación, una locura”, declaró Salutregi a Rebelión, tras el mitin. “Por eso, y por la complejidad de las imputaciones, nos defenderá un buen número de letrados: los bufetes de Iruín, Reizabal, Zulueta, Landa, Goirizelaia trabajan para ello”, precisó.
“Kaiera” y el sumario “18/98”
Precisamente “Kaiera”, iniciativa de la Plataforma “18/98+”, que debe su impulso a más de cien personas esencialmente preocupadas, fuera de la tesitura personal y política de cada una de ellas, por la esencial libertad pacífica de opinión, traslada de municipio en municipio un enorme libro de tamaño tan gregoriano que precisa de facistol, y donde quienes se agregan a la movida plasman unas líneas de opinión en torno, sobre todo, al proceso contra varios responsables de “EGIN” que se avecina. Partió “Kaiera” de Iruñea y recorrerá el territorio vasco reivindicando derechos civiles y políticos para todos. Todavía con lo mismo. También recabará frases autógrafas para una macroantología final, encuadernada, de la disidencia.
Durante el próximo mes, por tanto, se verá en la Audiencia Nacional, inmueble ya emblemático, instruida por el magistrado Garzón, ejecutada en aquel ayer por un destacamento provisto ¡al fin! de la papela judicial reglamentaria, y cuya inmediata consecuencia fue el desalojo ‘a divinis’ de las dependencias del diario “EGIN”, la detención de once responsables de la empresa editora y la clausura cautelar del local; o sea, el tiempo suficiente para que se oxidara la carísima rotativa y las goteras dejasen las infraestructuras inservibles incluso para el reciclaje.
Lo más grave, el paro súbito y el desarraigo de casi un centenar y medio de trabajadores, muchos de ellos en edad crítica de cara a la alternativa más emergente del sector: los becarios y los especialistas, en auge, del rosicler comilfó. Currelas sin rumbo, por cierto, que sólo conocían las crisis (en el diario existía independencia parcelaria) tomando el pulso a su futuro mediante constatación de la nula publicidad insertada, y a saber por qué inhibida ante un medio que tiraba 57.000 ejemplares controlados por OJD, y cuyos lectores, incluidos los de tasca, centro cultural que prolifera en Euskal Herria, pueden multiplicar esa cifra por tres. En la calle, así, del día a la mañana, sin contar con que el pedigrí “EGIN” no encajaba, en el sector informativo, ni para pedir árnica.
2008-06-03
El 12 de julio, cita en Hernani
Con ocasión del décimo aniversario del cierre del periódico, todos los EGINzales tenemos una cita el 12 de julio en el frontón de Hernani (en el cubierto, no en el de los Tilos), a las 7 de la tarde. Así es que ya podéis apuntarlo bien en la agenda y, de paso, ir avisando a la gente de vuestro entorno.
En el acto del frontón, además de trabajadores de EGIN, participarán artistas y colaboradores que tuvieron relación directa con la historia del periódico. El programa está aún sin cerrar definitivamente, de modo que, si hay algún trabajador o colaborardor de EGIN (sea "artista" o no) que siente la necesidad de expresar algo y está dispuesto a subir al escenario, está a tiempo de comunicarlo. Que lo haga cuanto antes. Estamos pensando en intervenciones breves, de dos o tres minutos. Los interesados pueden ponerse en contacto con los organizadores a través de este mismo blog.
Otra cuestión para apuntar en la agenda: el mismo 12 de julio, después del acto del frontón, tenemos intención de ir a cenar juntos. La lista está ya abierta. El 12 de julio está más cerca de lo que parece, y, cuanto antes se apunte la gente, mejor, para ir calculando cuántos seremos y reservar
Uztailaren 12an, hitzordua Hernanin
EGIN itxi zuteneko hamargarren urtemuga dela-eta, uztailaren 12an EGINzale guztiok hitzordu bat izango dugu Hernaniko frontoian (frontoi itxian, ez Ezkiaga Plazakoan), arratsaldeko 7etan. Beraz, ondo apuntatu agendan eta inguruko lagunei aipatu.
Frontoian egingo dugun ekitaldian, EGINeko langile ohiok ez ezik, egunkariaren historiarekin zerikusi zuzena izan zuten hainbat kantarik eta kolaboratzailek ere parte hartuko dute. Egitaraua oraindik zeharo itxi gabe dago. Beraz, langile ohi batek edo kolaboratzaile ohi batek (artsita izan ala ez) zerbait adierazteko beharra sentitzen badu eta oholtzara igotzeko gogoa badu, garaiz dago. Lehenbailehen esan dezan. Hori bai, interbentzio laburrak izango dira, gehienez ere bizpahiru minutukoak. Interesatuek blogaren bidez pasa dezakete abisua.
Agendan apuntatzeko moduko beste kontu bat: uztailaren 12an, ekitaldia bukatu ondoren, denok elkarrekin afaltzera joateko asmoa dugu. Zerrenda irekita dago. Uztailaren 12 uste baino gertuago dago, eta izena zenbat eta lehenago eman hainbat hobe, zenbat izango garen ahalik eta zehatzen kalkulatu ahal izateko eta garaiz enkargatzeko.
Fantasmas en Eziago
Una cadena enroñada sella la puerta de verja que fue rutina y hoy, siete años y medio después de aquel 15 de julio del siglo pasado, 1998, icónica. En el archivo donde anidan ratas, carcomas y arañas, Charles Louis de Secondat, alias “Montesquieu”, rebusca en balde sus “Cartas Persas” y su “Espíritu de las leyes”, cavilando acerca del inminente juicio contra EGIN, proceso “18/98”, en noviembre.
Cerrojazo a Egin, en julio de 1998
Corre el 23 de octubre de 2005. Un silencio dominical invade fantasmagórico el Polígono Eciago, donde se enclava aún el sólido y enrejado edificio de ORAIN S.A. Allí se elaboraba el “EGIN” de papel, hoy más legendario que histórico, y se emitía la hertziana “EGIN Irratia”, saboteada en la FM por ondas alienígenas. Una circular de la Plataforma "18/98", promotora de la Iniciativa “Kaiera”, ha convocado frente a las arqueológicas instalaciones, a los ex trabajadores de ambos medios. Hay fantasmas, en el complejo. Ecos de crujidos de botas, pirulos estridentes, centelleos azules.
Esta crónica ha de estirarse entre los límites tempospaciales que separan siete largos años y medio de proverbial lentitud jurídica. Asimismo, ha de observar el sismógrafo político vasco más actual, cosa de ampliar miras en un contexto de euforia en la escala de Richter del problema vasco. No es herencia baladí para el mandato de Rodríguez Zapatero, dada la coyuntura reiterada de lucidez y talante, reafirmada separación de poderes y borradores de futuros diálogos para juntarse a dialogar un futuro borrador. Si es que no están ya en pleno ‘shadow boxing’, cuya difusión desbarataría los fines. Las herméticas alusiones, en el Congreso del PSE-PSOE, a la cercanía de la paz y, por qué no, del paraíso vasco, lo corroboran. No paran, otrosí, de llamar a una precavida actitud respecto al tema. Motivo habrá.
Otras circunstancias, luego analizadas, dan que pensar por qué el juicio contra “EGIN”, programado para el 14 de noviembre, se prorroga hasta el día 21. Sin ir más lejos, el 17 de julio de 1998, Jabier Salutregi, procesado en el sumario “18/98” y a la sazón director de “EGIN”, manifestaba públicamente, tres días después de chaparse el diario por la autoridad: “Se está impidiendo el ejercicio informativo cuando no existe delito informativo”. Reafirmó que el periódico a cuyo timón estaba “ha defendido siempre que el conflicto debe tener una salida dialogada”. Esto último, lo oímos y leemos hoy hasta la saciedad y lo corroboraría el mismísimo Ibarretxe, que se quedó sin Estatuto por realizar, a pelo, exégesis similares.
Juicio relámpago
Cuando se redactan estos flashes de un pretérito eterno, el lehendakari ha comparecido para reafirmarse en la necesidad de ir preparando el “día después”, el del “diálogo resolutivo”. Vaticina el final de la época de “la silla vacía”, símbolo de la autocracia autista de Aznar. En estos días se resuelve, inciso, la vista de otra causa sonada para el PNV, definida por boca del portavoz Josu Jon Imaz como “juicio político sin sentido, fruto del anterior Gobierno”. En la cancha, los ultras “Manos Blancas”, versus los ex diputados Kontxi Bilbao, IU; Gorka Knörr, EA y Juan María Atutxa, PNV. Estos partícipes de la Mesa del Parlamento de la CAV se negaron en 2003, apoyándose, arguyen, en el reglamento de un hemiciclo que se supone autosuficiente, a disolver el grupo parlamentario ES, Euskadi Sozialistak. Se les empuró. Ello pone una vez más en tela de juicio, nótese, la voceada autonomía de las Cámaras autónomas y de sus electos. Mucho ojo, por tanto, a la jurisprudencia que subsiga.
Salutregi, que aguarda lo suyo, aquí un vasco siempre ha hecho algo, diría Sartre, aseveró en 1998:“Nunca se ha podido comprobar ni probar, porque no es cierto”, que nuestra línea editorial y nuestras informaciones hayan dado un paso de más de la defensa de estas legítimas ideas”. Denunció que “el Gobierno del PP es el más fiel representante de quienes no quieren una solución al contencioso entre Euskal Herria y el Estado español, sino que busca la victoria militar, el aplastamiento del nacionalismo vasco: se criminaliza el diálogo”.
Esto traza un pentagrama, ahora, de estribillo cotidiano. El fenómeno “EGIN”, empero, constituía algo más heteróclito (dentro de un orden) que un enroque nacionalista, secesionista u otras etiquetas. Era periodismo alternativo, de denuncia, sátira cáustica, detección de las cloacas del chanchullo y enfoques económicos y sociológicos ajenos a los foros especulares del ‘España va bien’. No buscaba la verdad revelada, sino la realidad cruda y sin sal. Era un desayuno con sapo para la biempensancia pancista, y el estímulo de unas masas que se deseaban implosivas y delegatorias por los diversos poderes superpuestos.
Ausencias y presencias
Se intuyen, regresamos a Eziago, domingo de otoño del 2005, espectros tras las ventanas que espejean, limpias. Zombis o vete a saber quiénes custodian el sepulcro de la libertad de prensa y radiodifusión mancilladas. No cabe la amnesia ante aquella dura efeméride. Tampoco es añoranza enfermiza, ni conformismo. Encadenaron el diario, no el ciclo, que ha enhebrado canas y agudizado calvas en los ex trabajadores de “EGIN” y “EGIN Irratia”, representada esta última en la matiné de “Kaiera” por Marian Beitiarrangoitia, su última directora.
No caeremos en el recuento de aforo, pero cantan mucho, demasiado, las ausencias, aparte las lógicas de los fallecidos durante este largo entreacto de tragedia brechtiana. Van llegando los que decidieron acudir y se agrupan en conciliábulos cerca de lo que fuese su lugar consuetudinario de trabajo. Encarna el pabellón, en teoría deshabitado, de ladrillo y herrumbre, el símbolo más bananero del mandato del PP. Perdura la plancha con el anagrama del diario y algún epigastrio que otro se encoge. El personal que lleva años sin verse se reconoce, se abraza con palmadas estentóreas. Se intenta dispersar el clima amargo lanzando anécdotas, humoradas. Como en el receso del mediodía, en el comedor, 35 pelas de aquéllas y derecho a reenganche. “Jodé, justo en cuanto nos fuimos urbanizaron y asfaltaron esto”. Muchos cojinetes y neumáticos se resintieron, día a día, 21 años, en una zona industrial cuya calzada de poblacho de ‘western’ había que recorrer como un París-Dakkar en miniatura.
“Hazañas bélicas”
Carece de salida, el polígono. En el recodo solían emboscarse los GEO, con amabilidad versallesca, me aparque bien, que se puede manchar de barro; y la pregunta de rigor de adónde va, no me toque la llave, ya le doy yo. ¿Al periódico? y ¿en qué sección trabaja? A ver la agenda, y ese casete, ¿es usted el que entrevista, o el entrevistado? Se supo que la mayoría de agentes era de la Real. A la enésima vez en que alguien declaró, en la esquina del miedo, que “estoy en Deportes”, las FOP se mosquearon muchísimo. Aquello era el “Marca” o qué.
Los progres le habían endilgado a “EGIN” el remoquete de “Hazañas Bélicas”. La relación de “EGIN” con las diversas fuerzas de seguridad, cierto, completaría un largo ensayo acerca del síndrome de trinchera. Rodaba la furgoneta de reparto de “EGIN”, con el distintivo en negro sobre blanco, cuando una pareja de picos les dio el alto y señaló la cuneta. Los del vehículo, reflejo irrefrenable, palidecieron. Y obedecieron. Se acercó el cabo y les exigió… dos ejemplares recién sacados del horno. Para leer con el cafelito. Ni que decir tiene que se los entregaron y arrancaron en tercera. La del humo. Desde sus inicios, en 1977, “EGIN” reproducía los comunicados que le remitían todas las cíclicas ETAs. Decisión, ésta, que justificaba el ingenioso sobrenombre, y que conllevaba problemas para sus sucesivos –se iban quemando– directores. Incluso de conciencia, bizantinas, acerca de qué era noticia o no.
2008-05-28
Crónica sobre Egin
Echar la vista sobre mi trayectoria en Egin me desvela, con la distancia que dan los años transcurridos, un paradójico círculo, que empieza y se cierra en la Audiencia Nacional. Casi podría interpretarse como un símbolo de la cada vez más pesada incidencia de ese tribunal de excepción en todos los aspectos de la vida en Euskal Herria.
Sí, un largo camino que se inició allá por 1984-85, con las primeras crónicas que envié desde Madrid, como colaboradora, y se cierra con la férrea puerta de la celda de la prisión de Topas, donde me dejo inundar por estos recuerdos. Desde el principio, la actividad en la Audiencia Nacional ocupó buena parte de mi trabajo en Madrid. Calculo que redacté informaciones –más o menos desarrolladas– de unos 700 juicios, a lo largo de seis años. Junto a ello, di cuenta de cientos de detenciones, denuncias y testimonios directos de torturas, así como de las noticias que se generaban en las cárceles, desde borrokas hasta la justificación de la dispersión en una memorable rueda de prensa de Enrique Múgica, justificación complementada con otras informaciones más directas, más reales, obtenidas en fuentes más cercanas a Sabin Etxea, sobre lo que de verdad se pretendía con esa política.
Pero la información de la Audiencia y de tribunales generaba también otras informaciones, algunas con unas facetas chuscas, como la fuga de Ruiz Mateos de la Audiencia, en las narices de una pasmada Policía; o investigaciones frustradas por intereses políticos, como las de los GAL; pesadas sentencias del Constitucional o movidas en el Tribunal Supremo.
Más adelante, me tocó pasar en la Audiencia del papel de cronista al de testigo, tras el atentado del Hotel Alcalá, donde mataron a nuestro compañero y amigo Josu Muguruza. Finalmente, como es sabido, experimenté la condición de imputada, procesada, condenada y hoy vivo la de presa. Con el mismo hilo conductor de un trabajo profesional apasionante y apasionado, en un periódico contracorriente, Egin.
La información generada por las actuaciones de la Audiencia se extendía muchas veces a un contacto cercano con familiares y amistades de las personas detenidas y presas, compartiendo horas de espera angustiada, direcciones de hostales y alguna que otra caña con pincho de tortilla en alguna taberna de los barrios madrileños más populares, aquellos que no se suelen recorrer en esas forzadas visitas a Madrid.
Pero no se limitaba a las cuestiones jurídicas y represivas la corresponsalía en Madrid; al igual que Egin, abarcaba todos los campos de la noticia. Fueron los años de la “movida madrileña”, que no fue sólo Ramoncín o Alaska, sino también las multitudinarias marchas contra la OTAN; la dedicada labor del cura Enrique de Castro frente a la institución penitenciaria -un hombre que sigue en la brecha, defendiendo a jóvenes presos y presas sociales-; entrevistas de cariz social o cultural; la llegada del “Guernica” de Picasso, secuestrado primero en el caserón del Buen Retiro, hoy en el Museo Reina Sofía; y, ¡cómo no!, ¡hasta fútbol, con las finales de la Copa que por aquellos años jugaron Athletic y Real. Acompañando al especialista, redacté las crónicas de (buen) ambiente futbolero.
Y, por supuesto, la política. Pasilleo por el Congreso, otra mirada sobre sus sesiones, relación con las y los diputados vascos -también con gentes de Catalunya, Galiza y del PSOE, IU, incluso del PP-. Especialmente recuerdo -¡cómo olvidarla!- la etapa de las conversaciones de Argel, con su multitud de reuniones, rumores, especulaciones, y el ejercicio del tratamiento responsable de informaciones delicadas, cuidando aquel primer intento de proceso.
Fue estimulante, y gratificante, poder informar de toda esa compleja realidad socio-política y judicial mediante noticias y crónicas que añadieran otro tono al núcleo central de la información. Escribir crónicas exige una mirada personal, -crítica, irónica, cercana, humana, sentimental, según el caso-, pero no debería significar convertirlas en artículos de opinión ideologizados, algo que ocurre actualmente cada vez más y que padecemos de manera agudizada en Euskal Herria, cuando realidades existentes se narran en la prensa bajo el prisma del prejuicio previo y el objetivo ideológico -que no informativo- final.
Intentamos, y lo digo en plural, pues en la corresponsalía de Egin en Madrid colaboraron otras dos personas comprometidas en el mismo empeño, transmitir el color, olor, sonido, de aquellos años, de aquel corazón del Estado español donde Euskal Herria, el conflicto, se iba revelando más y más como un grave coágulo en sus estructuras.
Esa etapa concluyó pocos meses después del atentado del Hotel Alcalá, la noticia más dura, posiblemente, de la que tuve que dar cuenta, y que viví directamente. Josu Muguruza, además de militante, parlamentario y cálida persona, era redactor jefe de Egin, de la sección de Euskal Herria. Tras su muerte, y en el marco de la remodelación y cambios en el periódico, aterricé en Euskal Herria, en Bilbo, en primavera de 1990. Además, tras lo ocurrido, en Madrid había un peligro real de la extrema derecha.
Gente nueva, circunstancias diferentes, labores distintas como responsable de la delegación del periódico en Bilbo. Con ganas de trabajar y el apoyo de compañeros y compañeras, se sucedieron días, informaciones, debates también, pues el proceso de renovación de Egin fue largo, complejo y participativo. Este impulso vital de todo un equipo acabó finalmente trasladándome a la sede central de Hernani en 1991, metidos de lleno en la última fase de la renovación (ésa que la sentencia de la Audiencia Nacional no se digna ni a considerar, ciñéndose a su guión pre-escrito).
Como jefe de sección de Euskadi, primero, y subdirectora, después, parte de un equipo, dedicamos incontables horas a la transición del viejo Egin en blanco y negro al bullicioso y colorido Egin con la cabecera en vertical. Años de trabajo intenso y diverso, de quebraderos de cabeza, resistencia frente a campañas tan “democráticas” y “limpias” como el boicot de publicidad institucional o el sistemático señalamiento del periódico (dentro y fuera de Euskal Herria), mientras la tripulación periodística seguía ensanchando sus páginas de opinión con distintas y dispares voces y las de información con mejor elaboración de la noticia.
Alegrías había también, pese a las complicadas circunstancias. Los informes de OJD confirmando más ventas y mayor difusión, el trabajo con imaginación y sus tratos.
Y frustraciones y sustos, como la irrupción de la Ertzaintza en 1993 -un recuerdo cariñoso a Pepe Rei-, o la detención de compañeras y compañeros. Pero también un acusado interés de otros medios europeos por un periódico como el nuestro y su papel en un país en conflicto, el nuestro. Muchas cámaras y redactores europeos, tanto de la BBC como de medios libres, han conocido el interior de ese edificio que hoy se arruina en el Polígono Eziago de Hernani, y dieron testimonio mucho más real de lo que era Egin, que cualquier medio español.
Nada de todo eso, ni siquiera la enorme fuerza de su apoyo popular reflejada en los Egin Egunas, pudo salvar a Egin de la decisión política de ejecutarlo de golpe el 15/7/98, a la vez que se iniciaba un largo calvario judicial para miembros de su Consejo de Administración, para su director, Jabier Salutregi, y para mí misma, así como, por las consecuencias indirectas, para toda esa estupenda gente que lo hizo real durante los 20 años de su agitada y fructífera existencia.
Lo que invertimos y ganamos como personas y profesionales, lo que Egin aportó a la experiencia periodística y a la evolución política y social de la sociedad vasca, lo que supuso su cierre y sentencia, es imborrable e inseparable de la historia pasada, presente y futura del periodismo vasco.
Teresa Toda Iglesia, ex subdirectora de Egin.
Egin-eko kronikak
Atzera begiratu eta, Eginen osatu nuen bideari begira jarrita, igarotako urteek ematen duten distantziarekin, zirkulu paradoxiko bat agertzen zait, Auzitegi Nazionalean hasi eta amaitzen dena. Salbuespen auzitegi horrek Euskal Herriaren bizitzaren alderdi guztietan duen eragin gero eta astunagoaren sinbolotzat interpreta liteke ia.
Bai, ibilbide luzea, 1984 inguru hartan hasia, Madrildik egindako lehenengo kronikekin, laguntzaile lanetan, eta Topasko presondegiko ziegako ate burdinazkoarekin itxia, oroitzapen hauetan barna murgildurik. Hasieratik, Auzitegi Nazionaleko eginbeharrak bete zuen Madrilen egindako lanaren zati handi bat; nire kalkuluen arabera, gutxi gorabehera 700 epaiketaren informazioak erredaktatu nituen, laburrago edo sakonago, sei urtetan zehar. Horrekin batera, ehunka atxiloketa, torturen salaketa eta zuzeneko lekukotza, zin degizuet; espetxeetan sortzen ziren albisteak, barruko borrokak edota sakabanaketaren justifikazioa, Enrique Mugicak emandako prentsaurreko ahaztezinean; eta beste hainbat informazio zuzenago, errealago, politika horrekin egiazki lortu nahi zenari buruz, Sabin Etxetik hurbilagoko beste iturri batzuetan lortuak.
Baina Auzitegi Nazionaleko eta beste auzitegietako eginkizunak bestelako informazio batzuk ere sortzen zituen, xelebreagoak edo, hala nola Ruiz Mateosek Auzitegitik ihes egin zuenekoa, Polizia lelotutakoaren sudurren aurrean; edo interes politikoek zapuztutako ikerketak, GALi buruzkoak, kasu; Konstituzionalaren sententzia pisuak, edo Auzitegi Goreneko gorabeherak.
Aurrerago, Auzitegian kronista izatetik lekuko izatea egokitu zitzaidan, gure lankide eta adiskide Josu Muguruza hil zuten Alcala hoteleko atentatuaren ondorioz. Azkenean, jakina denez, inputatu, prozesatu eta kondenatu egin ninduten, eta gaur preso naiz. Egin ehundu zuen hari profesional zirraragarri eta suhar baten lanari jarraika.
Auzitegi Nazionalaren jardunak sortutako informazioa, askotan, atxilotu eta preso eramandako pertsonen senide eta lagunekin hurbileko harremana izatera hedatzen zen, zain egon beharreko orduen itomena partekatuz, ostatu hartzeko helbideak eskainiz, eta kañaren bat edo beste, tortilla pintxo eta guzti, Madrilgo auzo herrikoietan, Madrila derrigor egin beharreko bisitetan paseatu ohi ez diren horietan.
Madrilgo berriemailetza, ordea, ez zen kontu juridiko eta errepresiboetara mugatzen; Eginek berak bezala, notiziaren eremu guztiak hartzen zituen. Madrilgo mobidaren urteak izan ziren, eta horiek ez ziren bakarrik Ramoncín edo Alaska, baizik eta NATOren kontrako martxa jendetsuak ere; Enrique de Castro apaizaren lan fina espetxe instituzioaren aurrean –gizonak buru-belarri jarraitzen du preso sozial gazteak defenditzen–; izaera sozialeko edo kulturaleko elkarrizketak; Picassoren Guernica iristea, lehenago Buen Retiroko etxaldean bahituta, eta gaur egun Reina Sofia Museoan; eta, nola ez!, baita futbola ere, urte haietan Athleticek eta Realak jokatu zituen Kopako finalekin. Adituari lagunduz, futbol giro (jator) haren kronikak idatzi nituen.
Eta, jakina, politika. Kongresuko pasilloetan aurrera eta atzera, bilkurei buruzko beste begirada bat, euskal diputatuekiko harremanak –eta Kataluniako eta Galiziatik etorritakoekin egindakoak, eta PSOEkoekin eta IUkoekin, are PPkoekin ere–. Bereziki gogoratzen dut –ezin ahaztu!– Aljerreko elkarrizketen etapa, hainbeste bilera, zurrumurru eta espekulaziorekin, eta informazio delikatuak erantzukizunez tratatzeko jarduera, prozesuaren lehen saiakera hura zainduz.
Bizigarria izan zen, eta eskertzekoa, errealitate sozio-politiko eta judizial horri buruz informatu ahal izatea, informazioaren mami eta muinari beste tonu bat emanez. Kronikak idazteak begirada pertsonala eskatzen du –kritikoa, ironikoa, hurbila, humanoa, sentimentala, kasuaren arabera–, baina horrek ez du esan nahi iritzi artikulu ideologizatu bihurtu behar direla, gaur egun gero eta gehiago gertatzen denez. Eta hori Euskal Herrian areago nozitzen dugu, berez diren errealitateak prentsan aurreiritziaren eta helburu ideologiko –ez informatzaile– jakin baten mesedetan kontatzen direnean.
Saiatu ginen, eta plurala erabiltzen dut Madrilgo ordezkaritzan beste bi pertsona aritu baitziren eginkizun berean, urte haietako kolorea, usaina, soinua transmititzen, Estatu espainiarren bihotz hura transmititzen, zeinean Euskal Herria, gatazka, egiturako odolbildu larri begitantzen zen gero eta gehiago.
Etapa hura Alcala hoteleko atentatua gertatu eta hilabete gutxira amaitu zen; seguruenik berri eman behar izan nuen albisterik gogorrena izan zen, zuzenean bizi izandakoa. Josu Muguruza, militantea, parlamentaria eta pertsona goxoa izateaz gain, Egineko erredaktore burua zen, Euskal Herria atalekoa. Haren heriotzaren ondotik, egunkarian egindako birmoldaketa eta aldaketen testuinguruan, Euskal Herriratu egin nintzen, Bilbon, 1990eko udaberrian. Gainera, Madrilen gertatutakoaren ondotik, eskuin muturraren arriskua benetakoa zen.
Jende berria, egoera desberdinak, bestelako eginkizunak Bilbon egunkariak zeukan ordezkaritzako arduradun gisa. Lan egiteko gogoz, lankideen babesarekin, egunak aurrera zihoazen, informazioz beterik, eta eztabaida askorekin ere, Egin berritzeko prozesua luzea, konplexua eta parte hartzailea izan baitzen. Lan talde haren bizi indarrak, azkenean, Hernaniko egoitza nagusira eraman ninduen, 1991n, egunkaria berritzeko azken fasean bete-betean sarturik (Auzitegi Nazionalak kontuan hartu nahi ere ez duen fasea da, aurrez idatzita duen gidoiari estu lotuta).
Euskadi ataleko buru gisa lehenengo, eta zuzendariorde lanetan gerora, talde bateko parte izanik, orduak eta orduak eman genituen txuri-beltzezko Egin zahar hura izenburua goitik behera zeukan Egin bizi koloretsura eramateko trantsizioan. Gogotik jardunez, lan desberdinak eginez, makina bat buruhausterekin, instituzioen boikotari edo egunkaria sistematikoki seinalatzeari eta antzeko kanpaina “demokratiko” eta “garbiei” aurre eginez (Euskal Herrian bertan zein kanpoan), eta, bitartean, egunkariko kazetarien eskifaia iritzi orriak zabalduz, ahots desberdinei leku eginez, eta informazio orriak ere sakonduz, albisteak hobeto landuta.
Poztasunik ere izan zen, egoera zaila bazen ere. OJDren txostenek gehiago saltzen zela eta hedapena handiagoa zela berresten zuten, eta lanari irudimenez heltzen zitzaion.
Eta etsipenak eta sustoak, 1993an Ertzaintza sartu zenekoa bezalakoa –besarkada bihotzez Pepe Reirentzat–, edo lankideen atxiloketak. Baita ere, ordea, Europako beste komunikabideek gurea bezalako egunkari bati buruz, eta gatazka barruan bizi den herrialde batean, gurean, jokatzen zuen rolari buruz erakutsitako interesa. Europako kamera eta erredaktore ugarik, BBCkoek zein komunikabide libreetakoek, gaur egun hondatzen utzita dagoen Hernaniko Eziago poligonoko eraikina ezagutu zuten, eta Egin zenari buruz Espainiako edozein komunikabidek baino askoz lekukotza egiazkoa eman zuten.
Horretatik ezerk ez, ezta Egin egunetan erakutsitako herri babesaren indar eskergak ere, ezin izan zuten 98/7/15ean Egin bat-batean exekutatzeko hartutako erabaki politikotik salbatu; aldi berean kalbario judizial amaiezina hasi zen Administrazio Kontseiluko kideentzat, Jabier Salutregi zuzendariarentzat eta neronentzat; baita ere, zeharka jasan behar izandako ondorioengatik, 20 urteko bide emankor eta bizia posible izatea ahalbidetu zuen jende zoragarri horrentzat guztiarentzat.
Pertsona eta profesional gisa inbertitu eta irabazi genuena, Eginek kazetaritzaren esperientziari eta euskal gizartearen bilakaera politikoari eta sozialari egindako ekarpena, hura ixteak eta emandako sententziak esan nahi duena, ezabaezina da, eta ezin da euskal kazetaritzaren iraganeko, orainaldiko eta etorkizuneko historiatik bereizi.
Militantes de la dignidad
En Euskal Herria la gran mayoría sabe que el medio centenar de condenados lo ha sido por trabajar en la construcción nacional, en aportar a la causa independentista y a la mejora de las condiciones de vida de todos
La sentencia del Tribunal de Orden Público español (Audiencia Nacional) que ha llevado a la cárcel a medio centenar de ciudadanos vascos supone asimismo la puntilla definitiva al principal proyecto de diario popular y abertzale gestado en nuestro país en el siglo XX. El diario EGIN nació en 1977 gracias a las aportaciones de miles de cuentapartícipes, comprometidos todos ellos en construir una herramienta informativa al servicio de todo aquello que no aparecía en la prensa de aquel tiempo. Las organizaciones populares, los sindicatos, las agrupaciones vecinales, las gestoras pro-amnistía... en definitiva, toda una realidad social que no tenía acceso a los medios convencionales, la práctica totalidad de ellos relacionados directa o indirectamente con el franquismo.
Parecía una empresa abocada al fracaso, porque carecía del respaldo financiero de los grandes bancos y grupos empresariales, pero pese a todas las dificultades, logró salir adelante y mantener su presencia diaria en los quioscos durante más de veinte años. Sólo la intervención policial a las órdenes del juez Baltasar Garzón y bajo el impulso político del Gobierno de José María Aznar consiguió truncar su trayectoria.
Aquel nefasto 15 de julio de 1998 se pusieron las bases para lo que conocimos oficialmente el pasado día 19 de diciembre en forma de sentencia contra trece personas relacionadas con el diario. Bajo el manto protector del anatema «todo es ETA», han sido condenados por «integración o colaboración en organización terrorista» José Luis Elkoro, Patxo Murga, Isidro Murga, Pablo Gorostiaga, Jesús Mari Zalakain, Carlos Trenor, Xabier Salutregi, Teresa Toda, Manuel Intxauspe, Xabier Alegría y Maite Mendiburu, e Iñaki Zapiain y Xabi Otero por insolvencia punible. Queda pendiente el enjuiciamiento de José Ramón Aranguren, por motivos de salud y de Manu Aranburu por haber fallecido en accidente de tráfico. En el caso de Ramón Uranga se dictó el archivo provisional de su causa por motivos de salud.
Las personas que firmamos este escrito, ex trabajadores de EGIN, hemos conocido por motivos profesionales a los encausados y sabemos que su militancia ha sido siempre en la causa de la dignidad y el compromiso con su pueblo. Que la acusación de integración en ETA responde a una estrategia política diseñada en Madrid contra el movimiento independentista vasco y sus sectores más comprometidos.
Todos ellos, como el resto de encausados, han sido víctimas de un proceso en el que la sentencia estaba dictada de antemano, porque así lo requería la razón de estado. No han tenido la posibilidad de ser juzgados por su juez natural, en su propio país, ni de que se realice un juicio justo. La propia vista oral, de año y medio de duración, ha supuesto una auténtica agonía personal para los procesados, con su vida cotidiana alterada, impidiendo su trabajo profesional en condiciones normales y con unos enormes gastos económicos añadidos.
Quienes han preparado, desarrollado y ejecutado la estrategia de represión podrán engañar mediante su poderoso aparato mediático y de propaganda a los ciudadanos españoles, haciendo ver que se trata de terroristas desalmados, aunque no utilicen arma alguna. Sin embargo, en su país, en Euskal Herria, la gran mayoría de la población sabe que el medio centenar de condenados lo ha sido por trabajar en la construcción nacional, en aportar a la causa independentista y, en definitiva, a la lucha por la mejora de las condiciones de vida de todos. Por todo ello exigimos la anulación del proceso y la disolución del Tribunal de Orden Público español. ¡Los queremos libres y en su país ya!
(*) Firman este artículo Joxerra Bustillo, Karmele Elizaran, Alex Oiartzabal, Mertxe Aizpurua, Lurdes Etxeberria, Marian Beitialarrangoitia, Maria Eugenia Martinez, Pilar Iparragirre, Jose Mari Martinez, Amaia Ereñaga, Ixiar Arteaga, Martin Anso, Dabi Lazkanoiturburu, Txisko Fernández, Ramon Sola, Eguzki Agirrezabalaga, Maite Ubiria, Martxelo Diaz, Begoña Arrondo, ex trabajadores de EGIN.
Les militants de la dignité
Le verdict récemment rendu public par le tribunal de l’Ordre public espagnol ou la soi-disant Audience Nationale, au-delà d’avoir emprisonné une cinquantaine de citoyens basques, finit d’achever le plus populaire et important quotidien abertzale du XXe siècle, c’est-à-dire EGIN. EGIN naquit en 1977 avec le soutien de milliers de citoyens. Son objectif était tout simplement d’informer sur tous les sujets dont les médias de l’époque ne parlaient pas ; et de faire une place aux associations, syndicats, groupements locaux, mouvements pour l’amnistie et à tous ceux qui n’avaient pas accès aux médias qui étaient directement ou indirectement liés au franquisme.
Il apparaissait à l’époque que ce nouveau média, qui n’avait pas l’appui des grandes banques et entreprises, allait faire faillite tôt ou tard. Mais il alla de l’avant, et malgré les problèmes il se retrouva dans les kiosques jour après jour pendant 20 ans. Et il aurait dû continuer de paraître, si la police, à la demande du juge Baltasar Garzon et par l’impulsion politique du chef de gouvernement Jose Maria Aznar, ne l’avait pas fermé de force.
Les bases du verdict que nous avons officiellement connu le 19 décembre dernier, ont été fixées ce malheureux 15 juillet 1998. Par ce verdict, et suivant le slogan “tout est ETA”, 13 personnes d’EGIN ont été punies. Plus précisément, accusés d’avoir collaboré ou de faire partie de l’ETA, Jose Luis Elkoro, Patxo Murga, Isidro Murga, Pablo Gorostiaga, Jexusmari Zalakain, Karlos Trenor, Xabier Salutregi, Teresa Toda, Manuel Intxauspe, Xabier Alegria et Maite Mendiburu ont été condamnés. Iñaki Zapiain et Xabi Otero, en revanche, ont été condamnés pour des délits économiques. Pour des raisons de santé le procès de Jose Ramon Aranguren fut reporté et les charges contre Ramon étaient classées sans suite. Manu Aranburu, décédé dans un accident de voiture, n’a pas été jugé.
Nous qui signons ce texte, avons connu ces personnes au travail, et nous savons qu’elles ont toujours milité pour la dignité de leur pays. Leur engagement était celui-là. Nous savons également que c’est par une stratégie élaborée à Madrid qu’elles ont été mêlées à des affaires d’ETA. Cette stratégie a pour but d’agresser le mouvement indépendantiste mais surtout, les secteurs les plus engagés.
Ces personnes, comme toutes celles du dossier 18/98, ont été victimes d’un jugement qui était décidé à l’avance. Pour des raisons d’Etat. Elles n’ont pas eu le droit d’être jugées par des juges naturels dans leur pays, et elles n’ont pas eu droit à avoir un procès juste. Le procès qui a duré un an et demi, a été en lui-même une peine infligée aux prévenus, parce qu’ils n’ont pas pu travailler ou vivre normalement, confrontés à des frais énormes.
Ceux qui ont élaboré et exécuté cette stratégie répressive ont d’immenses moyens de propagande, et par ces moyens ils ont trompé les citoyens espagnols, et ont fait croire que même s’ils n’avaient pas d’armes, ils étaient des redoutables terroristes. Au Pays Basque, en revanche, la grande majorité sait bien qu’ils ont été punis parce qu’ils participaient à la construction du Pays Basque, parce qu’ils ont travaillé pour l’indépendance et parce qu’ils ont lutté pour l’amélioration des conditions de vie de tous.
Ainsi, nous demandons que le jugement soit annulé et que le tribunal de l’ordre public espagnol soit dissous. Nous souhaitons que les condamnés soient en Pays Basque et libres dans les plus brefs délais.
Joxerra Bustillo, Karmele Elizaran, Alex Oiartzabal, Mertxe Aizpurua, Lurdes Etxeberria, Marian Beitialarrangoitia, Maria Eugenia Martinez, Pilar Iparragirre, Jose Mari Martinez, Amaia Ereñaga, Ixiar Arteaga, Martin Anso, Dabi Lazkanoiburburu, Txisko Fernandez, Ramon Sola, Eguzki Agirrezabalaga, Martxelo Diaz, Begoña Arrondo et nombreux ex-salariés de EGIN.
2008-04-27
Duintasunaren militanteak
Espainiako Orden Público-ko Auzitegiak edo Auzitegi Nazionala delako horrek orain dela gutxi jakinarazi duen 18/98 auziko epaiak, berrogeita hamarren bat euskal herritar kartzelara bidaltzeaz gain, erremateko tiroa jo dio XX. mendeko egunkari herrikoi eta abertzale garrantzitsuenari, EGIN-i, alegia. 1977an sortu zen, milaka herritarren laguntzari esker. Garai hartako komunikabideek aipatu ere egiten ez zuten guztiaren berri ematea zuen helburu, eta bertan txoko bat aurkitu zuten herri erakundeek, sindikatuek, auzo elkarteek, amnistiaren aldeko batzordeek eta, oro har, zuzenean edo zeharka frankismoarekin lotuta zeuden ohiko komunikabideetako ateak beti itxita aurkitzen zituzten guztiek.
Banketxe eta enpresa talde handien babesa ez zuelako, bazirudien egunkari hark berandu baino lehen porrot egin behar zuela. Aurrera egin zuen, ordea, eta, arazoak arazo, hogei urtez egunero-egunero kioskoetara iritsi zen. Eta seguruena iristen jarraituko luke, baldin eta Poliziak, Baltasar Garzon epailearen aginduz eta Jose Maria Aznarren Gobernuaren bultzada politikoaz, bortxaz isilarazi izan ez balu.
1998ko uztailaren 15 zoritxarreko hartan finkatu ziren joan den abenduaren 19an ofizialki ezagutu dugun epaiaren oinarriak. Epai horren bidez, den-dena ETA da leloari jarraituz, EGIN-ekin zerikusirik zuten hamahiru pertsona zigortu dituzte. Zehatz-mehatz, ETAko kide izatea edo ETAri laguntza eman izana leporatuta, Jose Luis Elkoro, Patxo Murga, Isidro Murga, Pablo Gorostiaga, Jexuxmari Zalakain, Karlos Trenor, Xabier Salutregi, Teresa Toda, Manuel Intxauspe, Xabier Alegria eta Maite Mendiburu zigortu dituzte. Iñaki Zapiain eta Xabi Otero, berriz, delitu ekonomiko bana egotzita zigortu dituzte. Osasun arazoak direla-eta, Jose Ramon Arangurenen epaiketa atzeratu zuten eta Ramon Urangaren kontrako inputazioak, berriz, behin-behinean artxibatu. Auto istripu batean hil zelako ez dute Manu Aranburu epaitu.
Artikulu hau izenpetzen dugunok, lana dela-eta, zigortu dituzten pertsona horiek guztiak ezagutu ditugu, eta badakigu beti militatu dutela beren herriaren duintasunaren alde. Hori izan da beren konpromisoa. Halaber, badakigu Madrilen diseinatutako estrategia baten ondorioz nahastu dituztela ETArekin. Estrategia horrek euskal mugimendu independentista eta bereziki sektorerik konprometituenak kolpatzea du helburu.
Pertsona horiek guztiak, 18/98 auziko gainerakoak bezala, aldez aurretik erabakita zegoen epaiketa baten biktima izan dira, Estatu arrazoiak hala eskatu duelako. Ez dute epaile naturalak epaituak izateko aukerarik izan, beren herrian bertan, ezta epaiketa justua izateko aukerarik ere. Urte eta erdi iraun duen ahozko ikustaldia bera bene-benetako zigorra izan da epaituentzat, ezin izan baitute normal bizi edo lan egin eta, gainera, sekulako gastuei aurre egin behar izan baitiete.
Jazarpen estrategia diseinatu eta exekutatu dutenek propaganda baliabide boteretsuak dauzkate, eta horien bitartez Espainiako herritarrak engainatu eta zigortuak, armarik erabili ez badute ere, terrorista beldurgarriak direla sinestaraziko diete. Euskal Herrian, ordea, gehien-gehienok badakigu zigortu dituztela nazio eraikuntzan saiatu direlako, independentziaren alde egin dutelako eta denon bizi baldintzak hobetzeko borrokan parte hartu dutelako. Horrela gauzak, epaia bertan behera uztea eta Espainiako Orden Público-ko Auzitegia desegitea eskatzen dugu. Zigortutako pertsona horiek lehenbailehen Euskal Herrian libre nahi ditugu.
Artikulu hau EGIN-eko langile ohi hauek ere izenpetu dute: Joxerra Bustillo, Karmele Elizaran, Alex Oiartzabal, Mertxe Aizpurua, Lurdes Etxeberria, Marian Beitialarrangoitia, Maria Eugenia Martinez, Pilar Iparragirre, Jose Mari Martinez, Amaia Ereñaga, Ixiar Arteaga, Dabi Lazkanoiburburu, Txisko Fernandez, Ramon Sola, Eguzki Agirrezabalaga, Martxelo Diaz, Begoña Arrondo eta Egin-eko beste hainbat langile ohik.
La voz de los sin voz
Conocí EGIN y PUNTO y HORA a través de un compañero de la facultad, que era de Santurtzi.
En los primeros meses de 1981, ante las amenazas de cierre que se cernían sobre el periódico (como se ve, han sido una constante a lo largo de su vida) recogimos firmas de apoyo en Valladolid. Pero en vez de enviarlas por correo me encargué personalmente de llevarlas hasta Hernani. Quería entrar en contacto directo con el periódico, para ofrecer mi colaboración.
Aproveché las vacaciones de Semana Santa. Llamé por teléfono y quedé en un bar del Casco Viejo donostiarra. Fue a buscarme Santi Beltza.
De Santi Beltza no me olvidaré nunca. Se que se jubiló hace años, pero aún hoy, cuando lo recuerdo, siempre me pregunto si aún vive (espero que sí, aunque de ser así tiene que tener muchos años) Fue la primera persona de EGIN con la tuve contacto, y siempre agradeceré la confianza y la amistad que me mostró desde ese primer momento, sin conocerme, y sobre todo sin mostrar ninguna duda acerca de mis intenciones, cuando yo suponía que lo lógico era dudar hasta de la propia sombra, dadas las circunstancias.
Recuerdo que cuando íbamos en su coche camino de la redacción de Hernani le fui explicando el porqué de mi presencia allí, y le dije que me gustaría mucho conocer a un articulista del periódico cuyos artículos me sorprendían mucho: Rafael Castellano.
En la redacción visité con interés todos los rincones. Charlé con los redactores de todas las secciones, con los directores (de EGIN y de PUNTO Y HORA), con las telefonistas… y cada vez estaba más encantado. Comí (magníficamente) en el pequeño comedor. Y por la tarde Santi Beltza me dijo “ven, te quiero presentar a alguien”, y ese alguien era… Rafael Castellano.
Bueno, yo, que aún no había cumplido 20 años, me sentía muy satisfecho. Pero había ido a algo, que era ofrecer mi colaboración. Así que había que concretar ese tema.
Y concretamos: en la medida de mis posibilidades distribuiría EGIN entre los conocidos, principalmente en la Universidad; buscaría librerías para vender en ellas PUNTO Y HORA, y haría colaboraciones periodísticas de acuerdo con los responsables de cada sección del periódico y también artículos más amplios para PUNTO Y HORA.
Así, ya estaban las bases para introducir en Valladolid EGIN y PUNTO Y HORA.
Volví por Hernani muchas veces. Pero por lo anecdótico no se me olvidará una de ellas. Yo no tenía coche, así que hasta Donosti iba en tren o en autobús. Y allí cogía otro autobús a Hernani. Y desde la parada, preguntaba por el polígono Eziago y hasta allí andando. Bien, pues en una de estas visitas, tras bajarme del autobús lo primero que me encuentro en Hernani es un control policial (creo que era del Ejército) y al verme andando solo y con un macuto, me paran y me preguntan que donde iba. Si hubiese conocido algo de Hernani podría haber dicho cualquier lugar del pueblo, pero al no conocer nada que poder decir, y pensando que si me notaban dudar sería peor, me salió decir “a la redacción de EGIN, pero no se muy bien por dónde se va”. La reacción del militar fue… parar a un hombre que pasaba por allí para pedirle que me indicara por dónde se iba a la redacción de EGIN. No se me quitó el susto hasta llegar a la redacción.
Claro que más aún me duró el susto en una ocasión en la Universidad. Como decía anteriormente, de Hernani me enviaban por correo dos veces a la semana un paquete con una docena de ejemplares de EGIN para repartir entre los conocidos de la Universidad, y el dinero recaudado por su venta lo enviaba de forma periódica a Hernani. Coincidió con una época en la que había mucha tensión en la Universidad, con frecuentes agresiones fascistas, incluso con armas de fuego. Y un día uno de estos fascistas, que me había visto llevar el paquete de periódicos, me señaló con lo que parecía una pistola por debajo de su jersey (nunca sabré si era de verdad o un farol) y me dijo “ya verás cuando salgas de aquí”. Así que ese día no fui a comer a casa, y durante una buena temporada procuré salir siempre acompañado de la Universidad. Pero de nuevo no me pasó nada.
En cuanto a la colaboración meramente periodística, recuerdo (nunca se olvida la primera vez) la llamada de Luis Núñez, director entonces de PUNTO Y HORA, para pedirme un artículo sobre un caso de torturas policiales que se había dado en Valladolid. Recuerdo que un compañero de la facultad, que era un artista dibujando, se me ofreció desinteresadamente para hacer dibujos que ilustraran el artículo, dibujos que por supuesto se publicaron. Y es que ya era conocido, y sentido, el lema del periódico, “La voz de los sin voz”, y había personas dispuestas a colaborar en el proyecto.
Y es que ya en muchos ámbitos se esperaba a EGIN y se le veía como un oasis informativo, en el que fiel a ese lema tenían cabida la expresión de las reivindicaciones, luchas y esperanza de muchos sectores, incluso de fuera de Euskal Herría.
Sin ir más lejos, tengo el orgullo (no por mí, sino por la labor del periódico) de que los afectados por el proyecto de macro embalse de Omaña, en León (proyecto que finalmente lograron parar), me hicieran llegar el reconocimiento de que lo publicado en EGIN había sido lo mejor que se había publicado sobre el tema, lejos de los oscuros (o no tan oscuros) intereses que invariablemente influían en lo publicado en medios de comunicación más cercanos geográficamente. De nuevo EGIN hizo bueno su lema, “La voz de los sin voz”.
Y además de voz, tenía oído en Valladolid. Recuerdo una conferencia que pronunció en esta ciudad Roberto Lertxundi, secretario general del EPK. Era el año 1982 y estaba liderando la fusión de esta fuerza política con EIA-EE. Y en Euskadi decía una cosa y fuera de allí otra distinta, pensando que solamente estaban presentes medios locales. Pero sí lo oímos, sí. Y lo publicamos. Y se lió buena.
Pero quitando esa vez excepcional, debido a la presencia aquí de Roberto Lertxundi, yo escribía siempre de temas relacionados con esta tierra castellana, posibilitando a estas gentes la voz que de otra forma no les era concedida. Y eso no es hacer nada malo. Por ello no tuve ningún inconveniente en registrarme como corresponsal de EGIN en la Delegación del Gobierno.
Pero no todos lo tenían tan claro (o sí). Un buen día me llamaron de la extinta Antena 3 Radio. Querían hacerme una entrevista, pues les parecía pintoresco que una persona de aquí fuera corresponsal de un medio como EGIN. Yo encantado, así podría dar mi versión. Pero era una trampa: tras las primeras preguntas apareció un tipo que no conocía de nada, y sin presentarse comenzó a hacerme acusaciones del tipo de porqué justificaba matar niños, y cosas por el estilo. Yo, que por supuesto no había dicho nada de eso (él lo daba por hecho al trabajar para EGIN), no salía de mi asombro, y mucho menos cuando dijo que iba a entregar la grabación a la Guardia Civil, pues ahí se veía que no lo había negado. Decir que ese individuo era el director de la emisora y que ahora es jerifalte de un grupo mediático castellano-leonés.
En una ocasión que tuve la desgracia de sufrir la visita de los cacos en mi casa, con la consiguiente y obligada llamada a la policía, el primer comentario que recibo del agente no es relativo a los hechos, sino… a que si yo escribía en tal medio.
La peripecia no acabó ahí en lo que esa vivienda se refiere. El cartero me llevaba diariamente mi ejemplar de EGIN. Me había comprado un buzón grandote, para que cupiera sin sobresalir, pues pensaba que los vecinos no tenían porqué enterarse de mis preferencias lectoras. Pero la primera vez que me voy de vacaciones el cartero no tiene más ocurrencia que dejarme los ejemplares diarios en el bar de abajo, con los vecinos tomándose allí la caña.
Y la caña es lo que me dieron a mí esos vecinos a partir de aquello. Silicona en la cerradura, el coche rayado y un largo etcétera de circunstancias que me hicieron cambiar de domicilio. Lo que no sospechan los autores es que gracias a esa mudanza mi vida mejoró ostensiblemente. Algún día iré a darles las gracias.
Otro recuerdo inolvidable es la aparición de EGIN Irratia. Entonces las crónicas desde Castilla fueron también radiofónicas. No he vuelto a tener ninguna experiencia más en radio, y aquella la recuerdo con cariño.
Así estábamos cuando un día de Julio de 1998 alguien se empeñó en dejar sin la única voz a los tradicionalmente no tenían otra voz.
Y allí estuve, con mi compañera, en la manifestación de Donostia. No sabíamos por entonces que ella estaba embarazada. Acudíamos al entierro de un hermoso proyecto que habían matado, y aunque aún no lo sabíamos habíamos iniciado el proceso de una nueva vida que desde entonces llena la nuestra, y que aunque de forma muy diferente sustituía en nuestra vida un proyecto por otro. De corresponsal de EGIN a padres. Nuestra hija ha sido la continuación y la forma de procurar una educación en libertad para que nunca nadie se quede sin voz y no haga falta más veces una “voz de los sin voz”.
De momento eso parece, desgraciadamente, lejano. Por ello no quiero acabar sin recordar a compañeros del periódico como Josu, Pepe, Xabier Oleaga, Sabino, Teresa, Kitxu, Fernando, Andoni, Salus… a uno le quitaron no solo la voz, sino la vida, y los otros las tuvieron o las tienen secuestradas.